viernes, 30 de noviembre de 2007

Lousteau y De Urquiza en desacuerdo con Tio Guillermo
30 de Noviembre de 2007

Crisis lechera: Lousteau se reunió con el secretario de Agricultura. Preocupa la política de precios encarada por el secretario Guillermo Moreno.
El designado ministro de Economía, Martín Lousteau, visitó el último miércoles en secreto al actual secretario de Agricultura, Javier De Urquiza, quien parece firme para seguir en el cargo. El tema central de la charla fue la conflictiva situación que vive la lechería. Ayer el tema quedó en evidencia cuando ingresaron 1.600 vacas lecheras a Liniers para la faena como una muestra más del desmantelamiento de los tambos. El ingreso de vacas lecheras a Liniers es un hecho inusual y revela la nueva forma de protesta de los tamberos.
Hay una puja con el sector lácteo desde que el secretario de Comercio, Guillermo Moreno ordenó que la industria pague 10% menos por la leche a los tamberos. La medida puso en pie de guerra a los productores.
Tanto Lousteau como De Urquiza, cercanos al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, tomaron nota del nuevo foco de conflicto. Pero ni Lousteau ni De Urquiza quieren enfrentar directamente a Moreno, que tendría asegurada su continuidad en el cargo. Pero, según diversas fuentes, ambos estarían en desacuerdo con la receta aplicada por el secretario de Comercio para evitar una suba de los lácteos al consumidor.
Tal cual informó Clarín, Moreno reunió a las industrias lácteas y las intimó a pagar desde diciembre no más de 73 centavos por litro de leche al productor, cuando en el mercado los valores van hoy de 80 a 83 centavos. El INTA calcula los costos de producción del litro de leche en el tambo entre 75 y 80 centavos, con lo cual muchos deciden cerrar y volcarse a producciones mucho más rentables como la soja.
Por diferentes razones, la producción de leche terminará el año con una caída del 9% respecto de 2006, por debajo de los 10.000 millones de litros.
Ayer, De Urquiza participó en El Calafate de una reunión del Consejo Federal Agropecuario, que lo ubicó frente a la protesta de varios ministros de provincias lecheras. A ellos les pidió "paciencia y cautela", a la espera de que tengan éxito las gestiones para desactivar la ofensiva de Moreno. Lo mismo había hecho el martes ante los industriales.
Pero Moreno tiene un as bajo la manga, y utilizó esa carta para que los industriales acaten su decisión.
Se trata de una resolución que firmó el actual ministro de Economía, Miguel Peirano, y que establece que todas las exportaciones de lácteos deberán ser autorizadas por Comercio Interior.
Aunque esta semana el organismo habilitó algunas ventas (en especial a Venezuela, México y Estados Unidos), todavía aguardan allí pedidos por unas 20.000 toneladas de productos.


FUENTE: Clarín

miércoles, 31 de octubre de 2007

Cómo conseguir trabajo en la economía del conocimiento.

Adjunto link para ver una nota relacionada con lo que las empresas esperan en los próximos años de sus colaboradores.

http://www.todoenunclick.com/Notas/nota.php?kenota=4538

miércoles, 24 de octubre de 2007

Sábado 27

A la comunidad Universitaria,

OFICIALMENTE ahora podemos asegurar que la sede Medrano será tomadapor la autoridad electoral a partir de las 14 hs. del próximo sábado 27 dado que será sede de los comicios del domingo 28. Acaba de recibir la Facultad la nota de la justicia electoral que asílo indica.

Cordialmente

jueves, 18 de octubre de 2007

caso coto final

Caso COTO
Coto es la tercera cadena de supermercados en el país en cuanto a facturación (entre $ 3.100 y 3.200 millones anuales), desplazada del segundo lugar por la fusión de Disco y Jumbo, y, como empresa individual, es el mayor empleador de Argentina, con unos 19.000 trabajadores.
De perfil conservador en cuanto a los créditos que pedía y a la relación de su facturación con su deuda, la empresa quedó, a decir del propio Alfredo Coto, en una trampa tras el descalabro económico de fines de 2001 y la devaluación del peso. Poco antes, Coto había sido el último empresario en tomar un préstamo en dólares que –devaluación mediante- triplicó su valor en pesos. A fines de 2004, después de casi tres años, la empresa logró repactar los plazos de los créditos, sin ninguna quita y sin haber dejado de pagar los intereses en ningún momento.
“Cuando vino el tema del crédito calificamos a nivel internacional como una empresa que sabe trabajar y nos dieron un préstamo en dólares-pesos. No voy a decir que me sorprendí con una devaluación, pero había una ley que a uno lo cubría y un sistema de créditos, necesario para inversiones de US$ 30 millones como la del mercado del Abasto. Los que nos quedamos en el país e invertimos caímos en una trampa: vino la inflación, el dólar pasó a 3 a 1 y el Estado no se hizo cargo de nada. Los que teníamos una deuda de US$ 200 millones pasamos a tener una deuda de $ 600 millones”, recuerda el dueño de la cadena de supermercados.
“Ese castigo y vender lo mismo en pesos fue terrible. Seguimos trabajando, invirtiendo y hablamos con los bancos para decirles que seguiríamos pagando los intereses y pedirles más tiempo, porque en lo que es la facturación de la compañía no corremos peligro. Se negoció el plazo, con diálogos muy cordiales, y logramos un plan de refinanciamiento de 6 a 8 años”, resume Coto la larga negociación y asegura: “Vamos a cumplir con los bancos, honrar totalmente la deuda y les agradecemos haber confiado en nosotros”.
Legado paterno
Además de ser el mayor empleador privado del país, Coto es la tercera cadena de supermercados en facturación y volumen de ventas (superada por Carrefour-Norte y Jumbo-Disco). El empresario cuyo apellido es sinónimo de supermercadismo llegó a ese lugar siguiendo la herencia paterna. “Mi padre tenía carnicerías. Con el conocimiento del oficio me hice abastecedor de carne, después matarife abastecedor, y en los años ’70 fui creando el sistema de comercialización directa, en el que hacíamos todo el ciclo de producción y vendíamos en nuestras propias carnicerías”.
Coto recuerda que en esa época “el supermercado todavía no estaba desarrollado y era la propuesta comercial que venía en todo el mundo. En los ´80 ya teníamos 40 carnicerías y frigoríficos de distribución directa y veíamos que se iba modernizando la comercialización. Nuestro primer supermercado lo pusimos en Mar de Ajó en 1987”. 
Coto inauguró su primer hipermercado en 1996 en el barrio de Pompeya. “Ahí entramos a pelear con las grandes cadenas del exterior, que venían con un enorme capital de financiamiento”, comenta y enseguida destaca que “lo mejor que le pudo pasar a la Argentina fue la gran competencia” comercial registrada en la década pasada, ya que “el país pasó por todo tipo de sistemas, de precios dirigidos, máximos, populares, congelados, y ninguno dio resultado; lo único que fue exitoso fue que las cadenas compitieran entre sí”.
Por qué no vendió
En el grupo de grandes empresarios argentinos, Coto integra esa rara lista de los que decidieron no vender sus empresas. “Vengo de padres inmigrantes que no volvieron a España más que de visita. Si no teníamos nada y este país nos dio oportunidades y nos convertimos en empresarios, no era (cuestión de) vender todo e irse. Creo que tenemos un gran país en el que hay que apostar”, responde al ser consultado sobre por qué rechazó las ofertas de compra.
Al mismo tiempo, en tono de broma, asegura que cuando llegaban los competidores internacionales “los inteligentes vendieron y me decían ‘Alfredito, ¿qué hacés vos en esta pelea?’. Con excepción de La Anónima, vendieron casi todos. Nosotros nos empecinamos en quedarnos porque veíamos que podíamos... Y pudimos”.
“Yo no vendí porque soy empresario, pero si lo veo sólo como negocio, no vender no fue un buen negocio. El negocio fue entrar y salir de Argentina rápidamente. Algunos quedaron enganchados con los bonos en default, pero también han ganado mucha plata los bonistas que apostaron a Argentina con intereses de 14 o 15% anual”, agrega.
Sobre la devaluación, opina: “Había una convertibilidad que se había agotado y que habría que haber ajustado. (En la segunda mitad de los ’90) las industrias ya no nos vendían, comprábamos al exterior porque resultaba más barato. Cuando veía que comprábamos afuera porque estaba más barato que acá, decía ‘algo está pasando, algo está mal’. Con haber ajustado 30 o 35% el dólar, la economía se habría arreglado, pero se dejó pasar hasta que colapsó y nos hundió a todos”.
Economía previsible
Coto ve necesario “armar una economía previsible para que invertir en nuestro país no sea un castigo”, y cree que a partir de allí “lo demás va a venir solo”. En cuanto al momento actual, señala: “Las variables económicas dan bien, tenemos a favor la balanza comercial, el déficit fiscal está muy acotado aún pagando la deuda externa. Si esas variables están bien, ¿por qué estamos reacios a invertir? En el caso de las empresas que tienen que devolver dólares precisamente porque tienen que devolver dólares; en el caso de otras empresas, como las que están sustituyendo importaciones, porque están asustados y no saben qué va a pasar dentro de un año”.
“Otro motivo es el rechazo a incorporar más empleados ante la vigencia de la doble indemnización y la ART (Aseguradora de Riesgos del Trabajo) que no se sabe si va a cubrir íntegramente los riesgos”, plantea y opina que “la salida va a venir después de que se arregle el default argentino”.
También señala que, ahora que repactó los plazos de su deuda, el problema es en base a qué financiamiento seguir creciendo. “Todo lo que era financiamiento renovable no está más. Ahora se está reconstruyendo una banca nacional, que confía en nosotros pero da créditos a corto plazo. Tenemos más de 26 proyectos sin terminar, entre ellos el frigorífico de exportación, pero no puedo llevar la compañía a tomar un crédito de corto plazo porque si no me lo renuevan quedamos en default”, explica. “Eso es lo que se tiene que resolver en 2005, el tema del plazo de los créditos.”
Aunque siempre vendió al exterior, Coto resalta que no es “un exportador neto”, entre otras cosas porque en el pasado “no daban las variables”. “Siempre fuimos exportadores de carne y tenemos como finalidad comprar un frigorífico exportador y ser un referente de la exportación de carne. Por el momento, con la situación macro ya bastante tenemos con los supermercados, pero que no quepa ninguna duda de que lo vamos a hacer. En nuestro rubro es fácil exportar, porque quieren comprar carnes argentinas, sobre todo ahora que los valores nos dan un poco mejor”.
En torno a las críticas al peso de las exportaciones primarias en la balanza comercial del país, coincide en que “hay que darle valor a los productos y pelear en donde haya que hacerlo para que no nos pongan tantos aranceles a los productos con valor agregado, porque la materia prima va fácil”.

· Realizar un análisis FODA y su correspondiente conclusión
· Analizar las siguientes características sistémicas:
o Reacción al ambiente
o Corriente de entrada
o Regeneración de partes
o Homeostasis
Elegir y desarrollar un arquetipo sistémico y su solución